En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, las calles de Comodoro Rivadavia volvieron a ser escenario de reclamos. Durante la movilización, que recorrió la calle San Martín, Emilse Saavedra dialogó con el programa La Tribuna Radio y trazó un duro diagnóstico sobre la situación actual de las políticas de género, tanto a nivel nacional como local.

La referente destacó que esta fecha, que se reivindica desde hace años en la ciudad petrolera, cobra una relevancia particular frente a la gestión actual. Saavedra apuntó contra el gobierno nacional y provincial por «dejar de lado» el combate a las violencias.

«Vienen eliminando los ministerios, eliminando el presupuesto, desatendiendo completamente la problemática, es más, negando que exista la violencia de género y tachándolo como ideología de género», sentenció Saavedra al aire.

La activista subrayó que la presencia en las calles responde a la necesidad de defender conquistas previas, mencionando con preocupación las intenciones de modificar protocolos sobre el aborto en Buenos Aires, algo que calificó como «parte de las violencias que el Estado perpetra contra nosotras».

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la lectura de la nómina de víctimas de femicidios. A diferencia de años anteriores, donde se leía el listado provincial, en esta ocasión la organización decidió centrarse exclusivamente en los casos locales.

«Decidimos mencionar solo a las mujeres asesinadas acá en Comodoro Rivadavia y aún así el listado es largo», lamentó Saavedra.

Más allá de la coyuntura nacional, la entrevista puso el foco en las falencias institucionales que persisten en la ciudad. Según la referente de la Multisectorial, el sistema de recepción de denuncias sigue siendo un obstáculo crítico para las mujeres que buscan ayuda.

«Acá en la ciudad, en las comisarías todavía sigue costando que tomen las denuncias», denunció Saavedra, calificándolo como un «reclamo histórico».

La dirigente describió un escenario de revictimización donde las instituciones no articulan entre sí: «Las mujeres tienen que estar muchas veces golpeadas, adoloridas, recorriendo institución por institución, a veces sin ninguna respuesta». En este contexto, resaltó el rol de acompañamiento que realizan las organizaciones sociales, cubriendo un vacío que debería llenar el Estado.

Consultada sobre la simbología del color naranja predominante en la marcha, Saavedra explicó que no solo representa «esperanza», sino que tiene una raíz histórica profunda ligada a las hermanas Mirabal, asesinadas por la dictadura en República Dominicana, y a luchadoras contemporáneas como Berta Cáceres.

«El naranja tiene que ver también con la reivindicación de todas las mujeres que murieron luchando asesinadas a manos del Estado, a manos de la policía», concluyó Saavedra, mientras la columna de manifestantes continuaba su paso por el centro comodorense.