Daniel Coronel, responsable de la gestión educativa de San José Obrero, dialogó con La Tribuna Radio y no ocultó su asombro ante la demanda actual. «Fue la mayor cantidad de inscriptos; se inscribieron 671 personas. Tuvimos que reducir los grupos a 12 o 15 por capacitación porque no nos da la capacidad del colegio ni la maquinaria», explicó Coronel, subrayando que la realidad social empuja a la gente hacia las escuelas técnicas.
La entrega de certificados abarcó desde montadores electricistas y soldadores hasta operarios en informática, carpinteros y mecánicos. Para Coronel, estos títulos son apenas «el primer eslabón de unas capacitaciones que hay que seguir haciendo para tener un oficio real».
La diversidad de los egresados fue uno de los puntos más destacados de la jornada. El aula y el taller no distinguieron edades: desde una joven de 18 años que cursa el secundario en el San José Obrero y se especializa en electricidad del automotor, hasta un hombre de 78 años que buscó culminar su etapa vital con un nuevo aprendizaje.

«Es una sensación de alegría y de gozo, porque uno simplemente pone una gestión educativa para que mucha gente pueda acceder a eso mínimo que es un oficio, un oficio que le puede asegurar dentro del mercado laboral el sustento», expresó Coronel conmovido.
La entrevista también dejó lugar para el análisis de la coyuntura económica. Coronel vinculó directamente el interés por los cursos con la falta de empleo formal en la ciudad. Al ser consultado sobre si esperan una demanda similar para el próximo año, fue tajante: «Me parecería que sí, porque hay una realidad social y laboral en nuestra ciudad. Cuando hay una baja en el mercado laboral, muchos buscan estas alternativas para tratar de conseguir otro tipo de empleo».
El esfuerzo de los alumnos es doble. La mayoría de los cursos se dictan de 17:30 a 23:00 horas, obligando a trabajadores y padres de familia a sacrificar tiempo personal en pos de una mejor calificación profesional. «Es todo un sacrificio», recordó el entrevistado.
El evento no solo fue un acto administrativo, sino un homenaje al legado del Padre Juan Corti. Coronel recordó que el objetivo principal de la obra sigue vigente: que jóvenes y adultos logren su plenitud a través de su vocación.
Con más de 500 personas que quedaron en lista de espera este año, el desafío para el 2026 es claro: la necesidad de ampliar espacios y recursos para que nadie quede fuera del sistema de capacitación. Como bien se mencionó en el cierre de la jornada, detrás de cada certificado hay una esperanza de trabajo y un proyecto de vida que vuelve a encenderse.


