Herrera confirmó que el conflicto comenzó meses atrás con la baja de «grandes paquetes de horas correspondientes a materias específicas, vaya a saber, o entiéndase mejor, como Plástica o Música, o incluso las materias de los ciclos orientados de la secundaria, entiéndase como puede ser Filosofía, puede ser Física».

Esta decisión obligó a los equipos directivos a reorganizar la enseñanza, en una situación que deriva en un «caos» donde el equipo se tiene que hacer cargo de «abordar estas materias que faltan para que los estudiantes puedan tener una continuación de dichas materias».

La preocupación se agravó al cierre del año, con el anuncio de que una gran parte del personal no cobraría sus correspondientes vacaciones. Herrera explicó que la escuela organiza el servicio en «equipos de docentes». Si bien algunos pocos se mantendrán como «una especie de guardia», el resto será dado de baja.

«Ahora salió una nueva nota en la que dice que los equipos serán dados de baja el treinta y uno de diciembre. No hay ningún criterio, no hay ningún razonamiento, ni una justificación de por qué tienen que ser dados de baja los equipos de trabajo», sentenció el docente.

El ciclo lectivo para esta modalidad, según explicó Herrera, no finaliza en diciembre, sino que se extiende hasta el siguiente febrero, fecha hasta la cual los docentes deberían tener garantizada la continuidad y el pago de las vacaciones que les corresponde «por derecho».

La baja de equipos afecta a aproximadamente «entre dieciséis y dieciocho docentes» dentro de las últimas tandas de contratación, quienes «no verían lo que son las vacaciones.» El docente denunció la arbitrariedad de la medida:

«Vamos a dar de cierre ahora en diciembre a varios equipos de trabajo sin ningún justificativo y sin ningún criterio, automáticamente se pide la baja de equipos de docentes sin ningún justificativo y sin pagar los saberes de las vacaciones, que es lo que correspondería al estado empleador pagar.»

A la incertidumbre por las vacaciones se suma el incumplimiento en el pago de haberes. «También venimos con cuestiones de que hay salarios que no se han terminado de pagar en lo que va del año», advirtió Herrera, agregando la dificultad de reclamo al estar la escuela «cerrada como correspondería en verano».

Más allá de lo laboral, Herrera destacó la importancia social y el creciente alcance del Servicio EDyH, que atiende a estudiantes desde Nivel Inicial hasta Secundaria en Comodoro Rivadavia (escuelas 301 y 302). Si bien tradicionalmente atendían casos de dificultades físicas o accidentes, hoy la demanda ha cambiado.

«La gran cantidad de chicos, al menos los que yo tengo, sí se puede observar de que hay muchos estudiantes con esta dificultad (salud mental) y se deriva en base a un equipo de salud a la escuela».

La falta de continuidad de los docentes por las bajas pone en riesgo estos vínculos pedagógicos y terapéuticos que se establecen, especialmente en el contexto de la salud mental.