El Jardín Maternal Evita, situado en la esquina de avenida Rivadavia y calle Viamonte, cumple este sábado 42 años. Su fundación se remonta al 10 de octubre de 1984, cuando comenzó a funcionar como guardería municipal. Con los años sumó propuestas pedagógicas que derivaron en su transformación en jardín maternal y lo llevaron a ser el primer Centro de Promoción Barrial (CPB) de Comodoro Rivadavia, entre los 11 que existen en la ciudad, de acuerdo con lo informado por la Dirección General de Promoción Barrial, que depende de la Secretaría de Desarrollo Humano y Familia.

María Antonella Antelaf tiene 39 años, nació en el barrio Stella Maris y está a cargo de la cocina del establecimiento. Su historia con la institución arrancó en la cuna: fue alumna durante sus primeros años, más tarde acompañó a sus hermanas y siendo adolescente participó de talleres. Ya como madre, eligió el mismo jardín para su hija. A los 19 años entró a trabajar en el Municipio y la asignaron al Jardín Maternal Evita, en principio en tareas operativas y luego en la cocina, donde sigue desempeñándose.

Antelaf contó a la prensa que su labor consiste en cocinar con amor, cuidado y conciencia para los niños. Definió al jardín como un espacio que le transmite seguridad y confianza, y lo describió como su segunda casa, un lugar que protege como si fuera su propio hogar. Puso en valor además la dedicación y el cariño que las docentes ponen en cada jornada, y manifestó asombro por los aprendizajes que los chicos incorporan mediante el juego.

En la actualidad, el CPB Evita recibe a 32 niños y niñas, desde bebés de 45 días hasta pequeños de dos años. A la tarea pedagógica se suma la garantía de cuidado, alimentación y acompañamiento en la primera infancia. Los 11 centros de promoción barrial de la ciudad, en conjunto, atienden a más de 200 niños y niñas de esa franja etaria.

El edificio también alberga otras propuestas comunitarias. Allí se dicta un taller de cocina a cargo de Antonella Antelaf y la operadora Mariela Yañez, con la participación de diez mujeres. Mientras las participantes cocinan, sus hijos e hijas desarrollan actividades lúdicas y recreativas junto a docentes. Se suman talleres de cerámica, de cine y producción, y de matemática y lengua, este último articulado con el Instituto Superior de Formación Docente Nº 807.

El jardín funciona además como sede de un grupo de adultos mayores desde hace más de 15 años. Ese espacio reúne a más de 20 participantes en actividades recreativas. De ese modo, el edificio excede su función original y se afirma como un punto de encuentro para personas de distintas edades, según resaltó la Dirección General de Promoción Barrial.