Murphy, quien realizó su salida de manera remota precisamente por la complejidad para circular, advirtió que el tránsito se ha puesto «bastante complejo en la Ruta 3, Avenida Yrigoyen y Libertador». Su informe apuntó a preparar a los conductores que regresaban a sus hogares alrededor de las 20 horas, momento en que cierran los comercios y el flujo vehicular se intensifica.
El especialista desglosó los tiempos estimados de viaje desde el centro hacia los distintos puntos de la ciudad, basándose en estadísticas de aplicaciones de movilidad y el estado actual de las vías.
Para quienes se dirigían hacia Zona Norte (hasta la rotonda de Ruta 3 y 39), Murphy fue contundente: «Hoy van a estar cerca de los 24 minutos». Explicó que habitualmente este tramo toma entre 12 y 24 minutos, pero las condiciones actuales lo empujaron al extremo máximo.
«La zona más conflictiva hacia zona norte es pasando el Cenotafio hacia el Km 3, particularmente hasta la avenida Antártida Argentina y Don Bosco; ahí está muy condensado», detalló Murphy.
En contraste, el panorama hacia el Sur (camino a Rada Tilly) se presentó más alentador. «Está un poquito más relajada la situación», indicó, estimando una demora de entre 14 y 17 minutos para llegar a la rotonda de Ruta 3 y 26, un tiempo intermedio dentro del rango habitual de 10 a 28 minutos.
Uno de los puntos más fuertes de la columna fue el análisis sobre la percepción del tiempo y la seguridad. Murphy subrayó que, aunque el tránsito parezca detenido, la desesperación no justifica las maniobras imprudentes.
«A veces uno tiene la sensación de que el tránsito avanza muy lento y pierde un poquito la paciencia. Y a veces cuando lo ponemos realmente en números, quizá no es tanto», reflexionó el especialista.
El peligro real, según Murphy, radica en la ansiedad: «Esa sensación de que el tiempo no pasa hace que tomemos decisiones incorrectas, como ir muy pegado uno atrás del otro o hacer sobrepasos indebidos». Incluso mencionó haber visto motociclistas adelantando por la banquina, y sentenció: «Quizás esos 25 minutos de demora no valgan la pena para tomar malas decisiones».
Consultado sobre la sincronización de los semáforos en la ciudad, Murphy reveló que no existe un estándar automatizado riguroso. «Es bastante a ojo», admitió tras consultas con coordinadores del área, explicando que los tiempos se ajustan en base a la observación directa de los embotellamientos, lo que dificulta generar una «onda verde» perfecta debido a las múltiples intersecciones.
Finalmente, el especialista analizó el reciente incidente donde una joven fue embestida por un colectivo mientras esperaba en la vereda. Para Murphy, se trató de una combinación de factores: veredas angostas, distracción y una falla de cálculo del conductor.
«El colectivo tiene una dimensión donde la trompa excede mucho más el espacio de la vía. Al ingresar un poco rápido, hubo un exceso de confianza del chofer», explicó. Comparó la situación con los antiguos andenes de la terminal, donde los colectivos invadían el espacio de espera antes de que se colocaran topes.
«Fue una impericia del chofer y un exceso de confianza, pero también de los peatones que por ahí se van muy al borde», concluyó, haciendo un llamado a la atención mutua en la vía pública.


