Una mamá joven y la abuela llegaron a la comisaría desesperadas con un bebé ahogado. La rápida acción de la sargento ayudante Natalia Albarracín, quien se había capacitado en primeros auxilios, fue clave para reanimar al pequeño Gianluca. La oficial destacó la importancia de la capacitación constante para el personal policial y la enseñanza de estas maniobras en escuelas secundarias.»Que vuelva, que llore, ya te emociona y te da como gratitud».
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Una noche de guardia en la comisaría se transformó en una escena de desesperación y, finalmente, de alivio, gracias al rápido y efectivo accionar de la sargento ayudante Natalia Albarracín. Una mamá muy joven y la abuela de su bebé llegaron a la dependencia policial pidiendo auxilio porque el niño, de muy corta edad, «se ahogaba».
La sargento, que en ese momento estaba en otro sector de la comisaría, fue alertada por el guardia. «Salgo hacia el exterior y la mamá me entrega a su bebé en los brazos», relató Albarracín.
Al constatar que el bebé «no respiraba» , la oficial procedió a realizar las maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) para niños , destacando que «no es lo mismo una RCP en un adulto que que una criatura» , especialmente teniendo en cuenta que este era un «bebito muy chiquitito».
Tras aplicar la maniobra y «darle un soplido sobre su carita, él comienza a llorar». Este momento de quiebre fue crucial.
«Se lo entrego a su mamá que estaba mucho más aliviada porque tenía una tensión tremenda», comentó Albarracín. Luego, la madre comenzó a alimentar al bebé «como si nada hubiese pasado» , mientras un compañero de la sargento llamaba al 107 (emergencias médicas). El bebé, llamado Gianluca , fue trasladado al hospital para ser atendido.
Consultada sobre su formación, la sargento Albarracín explicó que la clave de su accionar residió en una capacitación optativa en primeros auxilios y RCP que tomó en 2021, ofrecida por el centro de instrucción con un enfermero.
«Gracias a ese enfermero que nos dio esta capacitación, somos muchos los empleados policiales que hoy podemos hacerlo», afirmó.
La sargento también destacó que, a partir de un hecho similar, estas prácticas se incorporaron en las escuelas de oficiales y de personal subalterno desde 2021.
Al recordar el momento en que el bebé reaccionó, la sargento ayudante describió una «emoción que te da porque está se están entregando un bebé que prácticamente no no respira y que vuelva que llore, ya ya te emociona y te te da como gratitud».
Albarracín, que pertenece a una familia con tradición policial , concluyó la entrevista con un importante pedido:
«sería muy bueno que las capacitaciones sean constantes en la institución, tanto para el personal nuevo como para el que es antiguo». Además, extendió la sugerencia a la educación media, proponiendo que se enseñen estas maniobras en las escuelas secundarias , ya que «puede salvar la vida de otra persona, un adulto puede hacerlo, también un adolescente y hasta su propia vida».


