En diálogo con La Tribuna Radio, el juez de la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Rivadavia y presidente de la Junta de Presidentes de Cámaras Federales con Competencia Penal de la República Argentina, Javier Leal de Ibarra, se refirió a la implementación del Código Procesal Penal Federal y a la actualidad de la Justicia. Además, criticó al poder legislativo: «Tenemos un poder legislativo absolutamente espasmódico, reacciona a ideologías políticas determinadas».
La entrevista giró en torno a la tercera reunión de la Junta que preside el juez, cuyo eje central es el análisis de las «distintas vicisitudes que ocurren con el sistema acusatorio, la puesta en vigencia del Código Procesal Penal Federal» en catorce jurisdicciones del interior.
Leal de Ibarra explicó que el nuevo sistema, vigente desde 2015 y en implementación progresiva, «cambia absolutamente el paradigma» respecto del anterior Código Levene. La diferencia central radica en que ahora «las investigaciones no van a estar más a cargo de los jueces, sino están a cargo de los fiscales», quienes tendrán la «disponibilidad de la acción».
El rol del juez pasa a ser el de «garante de la Constitución» a través de tres colegios: de Garantías, de Revisión y de Juicio. Si bien el nuevo código busca «mucha mayor celeridad» con «plazos muy cortos», el juez advirtió: «La celeridad no significa calidad en las decisiones. Nosotros no queremos ser solamente una producción estadística de buenos resultados temporales, sino además de eso, tener calidad en las decisiones».
Consultado sobre las propuestas de reformas al Código Penal, como penas más severas o la baja de imputabilidad, el juez de la Cámara Federal fue categórico, despojándose de su rol para hablar como «un ciudadano común con algún conocimiento jurídico».
En un pasaje que generó fuerte repercusión, Leal de Ibarra criticó la forma en que el Poder Legislativo aborda las reformas:
«Tengo para mí, y que se me critique por lo que digo, que tenemos un poder legislativo absolutamente espasmódico, reacciona a ideologías políticas determinadas. Hoy tenemos que ser mano dura, somos mano dura, mañana tenemos que ser mano blanda, somos mano blanda. Y el Poder Judicial siempre es el Poder Judicial».
En ese mismo tono, se refirió a la polémica sobre la baja de imputabilidad, señalando la necesidad de priorizar otro eje fundamental:
«Es muy fácil hablar de baja de imputabilidad, pero nunca hablamos de educación. Yo creo que lo que le falta a este país es una educación en serio».
Y en un mensaje directo a la clase dirigente, remató: «Los gobiernos tratan de no educar demasiado al pueblo, porque un pueblo que no está educado es un pueblo que no sabe para dónde va».
El magistrado también hizo un balance de la intensa tarea de la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia, que es tribunal de alzada para Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Subrayó que, pese a la implementación del nuevo código penal, «hoy por hoy la carga de tarea es el área no penal», con un «enorme cúmulo de tareas» en expedientes previsionales y de salud.
Finalmente, el juez se refirió a la necesidad de mayor comunicación entre los poderes del Estado y con la sociedad, rompiendo el viejo precepto de que los jueces solo hablan por sus sentencias.
«Mal hecho. Esto nos enseñaron desde chiquitos. Pero yo he dicho sí ahora en muchísimas entrevistas que me han hecho, que la sociedad quiere saber por qué una persona que ha sido juzgada, quiere saber por qué la juzgan, por qué la condenan, por qué la absuelven. Y nosotros se lo debemos explicar claramente».
Abogó por una relación permanente de «cooperación entre los distintos poderes del Estado» –Ejecutivo, Legislativo y Judicial– para que la justicia «salga cada vez mejor».


