El capitán de corbeta (RE) de Infantería de Marina, Roberto Giusti, coautor del libro “Georgias: La Historia Secreta”, habló en la columna Cultural en La Tribuna Radio sobre los entretelones del combate de Grytviken, en las Islas Georgias del Sur, a principios de 1982. El veterano de guerra brindó un testimonio sobre la improvisación, la falta de información y de planificación de la misión, que se adelantó inesperadamente, y el valor de los soldados que aún así lograron el objetivo.

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La presentación en la ciudad del libro “Georgias: La Historia Secreta, Primera Parte”, coescrito por el capitán de corbeta (RE) de Infantería de Marina, Roberto Giusti, y Víctor Ibáñez, puso en primer plano una arista de la Guerra de Malvinas que, según el propio autor, es «un terreno poco explorado». 

El veterano de guerra, uno de los protagonistas del enfrentamiento, subrayó de entrada la ignorancia generalizada respecto al destino de la misión. Consultado sobre si el nombre correcto era «Georgias o Georgias», el capitán fue tajante: «La verdad, no sé cómo se dice si Georgia o Georgia, pero debería decirse San Pedro porque en español es este el nombre de la isla es San Pedro». Y añadió, rememorando el inicio: «Cuando nos dijeron a dónde íbamos, no teníamos la menor idea de dónde quedaba».

Giusti explicó que la presencia argentina inicial en las islas tenía un «fin comercial» con la llegada del grupo Rabinov para desarmar fragatas, y luego se convirtió en «un fin de protección para para estos argentinos» ante la anulación de la autorización por parte de los ingleses.

Respecto a si el conflicto de Georgias fue el disparador de Malvinas, Giusti se mostró cauteloso, pero brindó un dato clave sobre la extrema falta de conocimiento interno: «La tarea que yo tenía que cumplir en el ’82 me lo informaron en noviembre del ’82. Así que me dijeron que mantengan mi estado, que el destino que iba a ocupar inicialmente en el año ’82 se había abortado, no lo iba a cubrir y sino que tenía que hacer una operación real que oportunamente se me iba a informar».

El capitán insistió en el secretismo total con el que se manejó la operación, un factor que afectó la preparación de la tropa: «Todo muy secreto, tan secreto que nos enviaron sin información, sin cartas, sin comunicaciones, bueno, es más o menos lo que expliqué en la exposición.»

El relato del enfrentamiento en Grytviken, el 3 de abril de 1982, expone las graves limitaciones que enfrentó el Batallón de Infantería de Marina N°1. Giusti reveló que la operación, prevista inicialmente para septiembre, se adelantó sin tiempo para planificar o reunir la información necesaria.

«Nosotros llegamos a la isla, después de pasar un tremendo temporal de 4 días», describió Giusti sobre la travesía a bordo de la corbeta Guerrico.

Entre las peores carencias, enumeró:

-«Teníamos nada más que un helicóptero para hacer el desembarco, tuvimos muchísimas limitaciones.»

-«No había información del enemigo, no había comunicaciones.»

-«No teníamos idea qué enemigo teníamos.»

-«Lo que fue peor, teníamos munición vencida.»

A pesar de las adversidades, el capitán destacó el heroísmo de sus hombres: «Pese a todo eso y por eso yo digo siempre que la misión de vivir es el vivir gracias al soldados, que pese a todo eso, no saber dónde estaban, no tener idea de nada, pasar cuatro días sin comer porque estábamos todos descompuestos y no podíamos comer, aún así entraron en combate y logramos entrar en él».

La falta de planificación era tal que ni siquiera tenían cartografía adecuada. Giusti recordó un pedido que no pudo cumplirse al piloto del helicóptero: «Yo antes de embarcar le pido al piloto que me ponga o me me desempaque detrás de las líneas enemigas y saber que había una tremenda altura y lo que yo estaba pidiendo era el imposible, porque nunca pudimos analizar ninguna carta porque no la teníamos. No había cartografía de la isla».

El capitán Giusti, cuyo libro ya tiene una segunda parte en preparación, concluyó la entrevista con la expectativa de que su obra ayude a «seguir revisando nuestra historia» sobre el «combate olvidado» de Georgias.