El abogado especializado en Derecho Laboral, Sergio Mammarelli, dialogó con La Tribuna Radio sobre el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno. Aseguró que es un simple «maquillaje» que busca únicamente aliviar cargas financieras a los empleadores, sin abordar los problemas estructurales del sistema. Mammarelli lamentó que no se incluyan a los trabajadores de plataformas ni se reforme el modelo sindical, afirmando que se perdió una «oportunidad única» de realizar un cambio sistémico en Argentina y que la empleabilidad no depende de la ley, sino de la reactivación económica.
Según el especialista, la propuesta es un conjunto de «simples modificaciones» y no una «reforma sistémica» que la Argentina necesita. El abogado lamentó que el Gobierno haya perdido una «enorme oportunidad» para encarar las verdaderas leyes madre del sistema laboral.
«Mi primera impresión es que no es una reforma laboral, son simples modificaciones, no es una reforma de modernización laboral, es simplemente un maquillaje», sentenció Mammarelli.
Mammarelli fue contundente al señalar que el foco del proyecto está puesto en el alivio económico para el sector empresario, y no en la inclusión de los trabajadores o la modernización de las figuras legales.
«Básicamente porque todas las reformas son financieras, o sea, ninguna reforma apunta a los trabajadores», afirmó el abogado, explicando que las modificaciones centrales se centran en «alivianar cargas financieras y económicas» a través de cambios en «indemnizaciones, modificaciones de carga horaria, pagos de salario y todo lo demás».
Uno de los principales vacíos que marcó el especialista es la falta de inclusión de las nuevas formas de empleo.
«Los trabajadores de plataformas, los trabajadores semidependientes, las relaciones cuasi laborales, etc. No están definidas en la ley de contrato de trabajo. Entonces, la reforma sistémica que requiere el sistema laboral argentino es la posibilidad de incluir a todas esas formas de trabajo dentro de la ley, y eso el gobierno no lo ha hecho en la reforma», subrayó.
El entrevistado se mostró especialmente crítico con la decisión de no reformar las otras dos leyes clave del sistema: la Ley de Asociaciones Sindicales y la Ley de Convenciones Colectivas de Trabajo.
«No ha tocado el modelo sindical argentino, y al no tocar el modelo sindical argentino, no hay nada que se modifique», aseveró Mammarelli. Explicó que la actual legislación impide que más de tres mil sindicatos con simple inscripción gremial puedan representar a los trabajadores, monopolizando la representación en unos trescientos sindicatos con personería gremial.
Además, ironizó sobre la posible exclusión del punto que quitaba la obligación al empleador de retener las cuotas sindicales, lo que consideró un triunfo del sector gremial. Según Mammarelli, el sindicalismo «logró algo fantástico antes de que ingrese la ley, que era lo único que le interesaba, que no le toquen los sistemas de financiamiento y de recaudación sindical.»
El abogado también desmintió el eslogan de que la reducción del costo laboral generará empleo, calificándolo de «mentira». Sostuvo que la creación de puestos de trabajo está atada directamente a la actividad económica y no a la legislación.
«El último eslogan político que tiene esta reforma es que seguimos sosteniendo que reducción de costo laboral es igual a empleo. Y eso es mentira», enfatizó, recordando que la década del noventa ya demostró que «podemos bajar el costo laboral a cero, y aun así el empleo no aparece».
Para Mammarelli, «ningún empleador contrata a un trabajador que no necesita». Puso como ejemplo los recientes despidos y suspensiones en empresas, señalando que ocurren por falta de actividad económica y no por la legislación.
Finalmente, el especialista concluyó que el Gobierno perdió una «oportunidad única» de lograr un «consenso importante» para una reforma en serio y se conformó con una propuesta que solo le brindará un «enorme marketing político» por sus alivios financieros.


