La directora de la Oficina de Derechos y Garantías de la Niñez, Natalia Castro, dialogó con La Tribuna Radio sobre el trabajo de la Mesa Plenaria de abordaje a las violencias sexuales hacia niñeces y adolescencias en Comodoro Rivadavia. Destacó la importancia de la articulación interinstitucional para superar la «fragmentación» y ofreció una cifra de 450 denuncias por abuso sexual en el año, advirtiendo que «no es reflejo de lo que pasa». Además, señaló la necesidad de reforzar los equipos de profesionales y la perspectiva integral de acompañamiento a las víctimas más allá del ámbito judicial.
La funcionaria se refirió al trabajo de la Mesa Plenaria Intersectorial, aludió a la falta de equipos especializados y la necesidad de una perspectiva integral. Además, analizó la «fragmentación social» en la ciudad petrolera.
Castro destacó que el encuentro de la mesa plenaria fue «fructífero en relación a ver en perspectiva los objetivos alcanzados» y la importancia de la intersectorialidad. Subrayó que, ante la «situación crítica que está pasando Comodoro Rivadavia con la fragmentación de las instituciones», la articulación «es el mecanismo más concreto y real para abordar la complejidad social que estamos teniendo hoy en Comodoro».
La mesa, impulsada por diversas instituciones como la Fiscalía, el Centro de Salud Integral y la Asesoría de Desarrollo Humano, entre otras, se encuentra actualmente constituida con tres comisiones y busca «seguir fortaleciéndose y que perdure más allá de los actores que encabezamos o que coordinamos las acciones».
La funcionaria se refirió a las acciones de promoción y prevención, mencionando talleres en iglesias e institutos de formación, y la importancia de capacitar a los actores del sistema de protección para saber «las cuestiones que no hay que hacer ante el abordaje de estas situaciones y cómo canalizar una intervención para que sea lo más eficiente posible y no revictimizar» a las víctimas.
Al ser consultada sobre la cantidad de casos, Castro mostró cautela, aclarando que, desde la oficina, son «muy respetuosos en estas situaciones porque sabemos que muchas veces esta enumeración no es reflejo de lo que pasa».
Informó un dato brindado por Fiscalía en una capacitación: «en este año [2025] hubieron cuatrocientos cincuenta casos denuncias por abuso sexual». Sin embargo, la directora advirtió: «Nosotros sabemos que esa cifra no refleja primero los develamientos que pueden ser, que pasaron años anteriores, que pueden ser crónicos».
La complejidad radica en que la violencia sexual «en la mayoría de las situaciones se da intrafamiliarmente», lo que dificulta la denuncia. Por ello, la oficina se enfoca en el fortalecimiento y la prevención en instituciones que mantienen un contacto continuo con los niños, como «la escuela, el club de barrio, el club deportivo».
Castro enfatizó que el abordaje no puede limitarse al ámbito judicial. Utilizó una analogía para describir el impacto de estos hechos: «se tira un plato y se rompe, bueno, difícilmente quede igual el plato». Sostuvo que, si bien se busca justicia, «no hay una restauración de ese dolor, de esa afectación, de esa aberración».
Si bien celebró que actores del ámbito judicial como la Fiscalía y el Servicio de Asistencia a la Víctima forman parte de la mesa, recalcó que «la justicia no va a restaurar todo lo que vivenció esa niñez y adolescencia».
El foco de la mesa, según explicó, está puesto en el «de acá para adelante» y en cómo se acompaña a la víctima. «Ahí es donde nos faltan psicólogos, donde nos faltan profesionales, donde nos falta todo eso», afirmó, destacando la necesidad de que los profesionales estén actualizados en la temática y tengan la capacidad de «alojar esa vivencia» a lo largo del tiempo, ya que las consecuencias pueden manifestarse incluso décadas después.
Hacia el final de la entrevista, Castro ofreció una mirada sobre la «fragmentación social» que atraviesa Comodoro Rivadavia. Lo ligó directamente a las consecuencias de un «desempleo masivo» y la creciente complejidad de los episodios de salud mental, que antes no se veían «en cuadros muy complejos».
La funcionaria advirtió que el impacto económico irrumpe en la dinámica familiar, generando conflictos y derivando en un sinfín de complejidades: «desde salud mental, desde violencia física, desde consumo».
Concluyó describiendo un Comodoro «sumamente fragilizado» donde las consecuencias se manifiestan en «guardias saturadas, violencia en sus máximas expresiones», producto de la disminución del «consumo capitalista que floreció» con el boom productivo de la ciudad.


