Barrionuevo detalló las cifras que reflejan la magnitud del evento, señalando que, hasta la mañana del día de la entrevista, registraron «ciento ochenta y ocho requerimientos de distinta índole». El volumen de la emergencia fue tal que recibieron «más de setecientos cincuenta llamados», aunque muchos fueron por consultas y dudas que se discriminaron de los reclamos concretos.
Respecto a las medidas preventivas, el funcionario consideró que funcionaron: «Al minimizar la cantidad de personas sobre la vía pública, en la calle, circulando y eso, la intención justamente era tratar de evitar que haya lesionados, creo que medianamente se cumplió».
Sin embargo, en medio del intenso trabajo, Barrionuevo lamentó la lesión de un integrante de su equipo: «Un compañero nuestro se ha lesionado trabajando en el proceso de ayudar a unos vecinos», relató. Explicó que el trabajador fue impactado por una chapa que el viento levantó, cayendo al piso y dañándose la mano, pero remarcó que «no fue de gravedad y él se encuentra bien ahora».
Consultado sobre las tareas actuales, Barrionuevo indicó que su área ya se encuentra en un relativo «descanso», pero destacó que las demás secretarías municipales están en el pico de trabajo de la «post emergencia climatológica».
Entre los problemas a resolver se encuentran la asistencia a las familias afectadas y la reparación de infraestructura:
Asistencia social: Ángel Rivas y el personal de Desarrollo y de Manifamilia recorren la ciudad para asistir a quienes «perdieron parte de sus viviendas, en algunos casos la vivienda completa».
Servicios: La cooperativa trabaja en la «reparación de tendidos eléctricos», por lo que Barrionuevo pidió «un poquito de paciencia a los vecinos porque siguen inquietos y preocupados que todavía hay sectores sin energía eléctrica es entendible».
Tránsito e Infraestructura: El municipio también está abocado a la reparación de semáforos y a la remoción de estructuras complejas, como el techo del edificio de las Mil Ocho, donde está trabajando «Walter Navarro con maquinaria pesada tratando de sacar ese techo que se levantó y quedó sobre otro techo».
Sobre la distribución de los daños, el titular de Defensa Civil fue contundente: «La ciudad la verdad fue afectada en su totalidad, no creo que haya habido una zona específica en la que hubo cero pedido». Si bien algunas zonas se vieron más afectadas, señaló que esto se debió a «viviendas relativamente nuevas o por ahí de gente con escasos recursos que por ahí no pudo invertir un poquito más en algunos elementos de mayor calidad».
Ante la consulta sobre recomendaciones para el futuro, Barrionuevo hizo hincapié en la necesidad de la prevención hogareña, especialmente al cesar el viento: «Si hay que sugerir algo es que se suban al techo los vecinos, se suban a sus techos, revisen, ajusten, reparen, no se queden quietos esperando que vuelva a suceder». Subrayó la importancia de utilizar «mejores materiales de mayor grosor que puedan soportar este tipo de condiciones climatológicas adversas».
Finalmente, el responsable de Defensa Civil confirmó que, según los datos suministrados por el Servicio Meteorológico Nacional, «no está previsto de acá en adelante ningún otro fenómeno parecido», lo que trae un poco de alivio a la ciudad, aunque recordó que el clima es «severo y no perdona».


