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El principal eje de conflicto que detalló el gremialista es el impacto del avance informático y las regulaciones del Banco Central que facilitan el cierre de sucursales y la consiguiente reubicación o retiro de personal.

«Hoy prácticamente cualquier entidad bancaria presentando una nota directamente al Banco Central puede comenzar al cierre de sucursales, que es lo que venimos transitando en estos dos años de este gobierno», afirmó Rey.

Puntualmente, mencionó el caso de Comodoro Rivadavia, donde el Banco Santander redujo sus sedes de cinco a dos. Si bien destacó que los compañeros «fueron reubicados» o accedieron a «planes de retiro voluntario», admitió que se están teniendo «situaciones de despido por goteo».

El dilema de la tecnología y la lucha por las fintech

Rey subrayó que la irrupción de la tecnología, incluyendo la Inteligencia Artificial, obliga a la estructura sindical a «pensar muy rápidamente» la reconversión de los puestos de trabajo. Sin embargo, puso un límite claro:

«Nosotros decimos estamos de acuerdo con la informática y la tecnología y cómo viene, pero tiene que estar al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la tecnología.»

Otro flanco de la batalla gremial es la regulación de las fintech y las billeteras virtuales, que realizan operaciones bancarias sin la reglamentación adecuada. El dirigente expresó un «gran orgullo» por haber logrado que algunas fintech reconozcan a sus empleados «como trabajadores bancarios», lo que implica un mejor encuadre y una escala salarial superior para el personal.

Al ser consultado sobre la inminente reforma laboral, Rey fue contundente y aseguró que la Bancaria ha sacado un comunicado de «rechazo» total. El dirigente advirtió que la reforma «no va a beneficiar al trabajador, al contrario, va a nivelar para abajo, no hacia arriba».

Descartó la idea de que la flexibilización laboral genere empleo genuino, basándose en la experiencia de los años noventa:

«Los empresarios cuando ven que le bajan los impuestos, que las cargas empresariales y sociales de los trabajadores son menores, no hemos visto en ningún lado que tomen gente.»

Además, puso el foco en que la reforma afectaría a los trabajadores formales, que son aproximadamente dos millones y medio, dejando afuera a los más de seis millones y medio que están en la informalidad y a quienes la propuesta no les «tiene sentido».

En otro momento de la entrevista, Rey abordó una problemática social visible desde el sector: el aumento del endeudamiento. Aseguró que el «incremento del uso de la tarjeta de crédito para poder comer ha superado el 35% en todos lados».

Esto, sumado a los intereses liberados que cobran los bancos, provoca una «alta mora» que el trabajador no puede afrontar.

«Hoy es muy, muy duro lo que estamos viviendo con respecto a, y te digo más, así como se ha incrementado el uso de la tarjeta de crédito, no para solventar gasto de esparcimiento o de compra de ropa, mejorar la calidad de la vida, sino para comer, también hay que reconocer que el uso de la tarjeta de débito ha bajado más de un doce por ciento, un quince por ciento, porque la gente no tiene efectivo para poder desenvolverse.»

Finalmente, Rey reafirmó la importancia de la unidad del movimiento obrero en la CGT para tener una «agenda para discutir» y enfrentar las reformas que se avecinan, incluyendo la laboral, previsional y de obras sociales, y si es necesario, «volver a la calle» en defensa de la dignidad de los trabajadores.